
Dos marrones cálidos que se entienden a la perfección: el tabaco, más profundo, y el tostado, más luminoso. Alternados en rayas casi tono sobre tono, con un brillo de purpurina que aparece al moverte, forman un calcetín de caña alta sutil, acogedor y muy elegante que te acompaña hasta la rodilla.
Ficha de datos
Referencias específicas
Dos marrones cálidos que se entienden a la perfección: el tabaco, más profundo, y el tostado, más luminoso. Alternados en rayas casi tono sobre tono, con un brillo de purpurina que aparece al moverte, forman un calcetín de caña alta sutil, acogedor y muy elegante que te acompaña hasta la rodilla.