Historia Del Calcetín. Desde la antigua Grecia hasta nuestros días

Historia Del Calcetín. Desde la antigua Grecia hasta nuestros días

La historia de lo que hoy conocemos como calcetines se remonta a la edad de piedra. Entonces nuestros ancestros usaban pieles de animales con los que se enrollaban los pies y tobillos.

No sabemos la fecha exacta, pero entre el 2.500.000 a.c. y el 100.000 a.c., empezaron a usarse diferentes pieles y cueros en diferentes culturas.

Podemos decir que los calcetines empiezan a “ponerse” en el pie, en vez de enrollarse a este, hacía el siglo 8 a.c. Estos hechos, como tantos otros hitos de nuestra historia, acaecieron en la antigua Grecia. En esta época el poeta griego Hesiodes escribió acerca de unos calcetines de pelo de animal. Prenda que usaban sobre todo las mujeresarrow-10x10.png griegas y considerada vergonzosa para el hombre. Tanto que llegó a usarse en los teatros por hombres para hacer reír al público en las comedias.

Los griegos las llamaban “sykhos”. No mucho más tarde las mujeres romanas copiaron el sykhos y latinizaron la palabra, llamándolos “soccus”. En Roma también se convirtieron en un elemento de comedia, así como los pantalones anchos más tarde.

Los materiales usados por los romanos incluían, cuero, cuero blando, tela e hilo trenzado. De Roma llegó a las islas británicas y a otras partes del imperio. Los británicos lo llamaron sock.

En los siglos X y XI los hombres también usaron unos calcetines largos, parecidos a las medias modernas, para protegerse de rozaduras y del frío debajo de la armadura. Ya en siglo XIV, empezaron a usarse prendas más cortas y ajustadas. En España, Gran Bretaña y otros países europeos, la nobleza los usaba como protectores de pie y tobillos.

El reverendo inglés William Lee inventó en el siglo XVI una máquina para hacer calcetines de lana, algodón y seda en varios colores. Mediante la industrialización los calcetines llegaron al gran público, debido en gran parte al abaratamiento de los costes.

Por aquel entonces se crearon todo tipo de lazos y adornos para ajustar la parte superior del calcetín. Hasta el siglo XIX nuestra prenda favorita se llenó de vida y color, bordados, detalles y joyas adornaban los calcetines de los más pudientes. La reina Victoria de Inglaterra fue una gran amante de los calcetines, con un gusto por los calcetines de seda.

No obstante, fue en su reinado, tras morir su marido Albert, cuando los hombres empezaron a usar calcetines oscuros. Este largo periodo de luto y la industrialización llenaron los armarios de calcetines de colores oscuros.

En 1930 se inventó una máquina capaz de producir los calcetines en una sola pieza. Aun así, estos quedaron relegados a un uso plenamente funcional, predominando los colores oscuros hasta nuestros días.

Hoy los calcetines son usados por todos y parece ser que se está volviendo a dar a esta prenda la importancia  que le corresponde. Sin embargo, muchos de los coloridos calcetines con estampados que actualmente se comercializan, no tienen la calidad de los calcetines de antaño.

Esta es la razón por la que creamos Four Cottons. Para recuperar la calidad del calcetín clásico, el que no se cae y que siempre nos ha gustado. Y es que la calidad de lo clásico no tiene por qué estar reñida con la estética.